La práctica de la meditación es fundamental en un camino espiritual.
Por medio de la meditación conectamos con la fuente de nuestra verdadera
naturaleza, nutriendo nuestro ser con la comida y energía apropiada. Además, la
meditación nos ayuda a calmar la mente y a volvernos conscientes del testigo
imparcial que somos, cambiando del sentido de individualidad del ego al del
eterno Ser. Gracias a la práctica de la meditación quemamos el condicionamiento
del pasado, obteniendo una curación importante que hará nuestro camino más
suave y nuestra carga más ligera.
Por medio de la meditación aprendemos a vivir en el precioso “aquí y
ahora”, donde pasado, presente y futuro se funden en el eterno presente, en el
cual tanto las semillas del apego como de las preocupaciones no pueden dar sus
amargos frutos. Estar en el presente nos permite entrar en contacto con el
Dharma de cada situación, que es la mejor y más adecuada acción a tomar,
actuando así correctamente, sin generar un inútil y contraproducente karma, del
que, antes o después, deberemos responder.





